Excluí la moral , la persistencia ,el valor y sobretodo el respeto a mi misma .
Las personas escapaban de mi , como si fuera un gas toxico en el ambiente, trataron de negarme tres, cuatro y hasta cinco veces el nombre que mi madre escogió desde el momento en que me parió con sangre roja (digo esto porque somos una familia que hierve no por su etnia si no por rigor y fuerza ) .
Mi padre convertía las aves en unicornio y mi madre amasaba pan cuando yo se lo pedía , todo fue perfecto en casa , todos comíamos bajo un fuego familiar sin poder discutir , sin poder hablar de temas ajenos que escapen de nuestra núcleo social, sin embargo la niña y sobretodo la ultima de los que profanaban la buena educación , termino rompiendo las reglas , primero de una forma escrupulosa y después consciente , no pasaron los meses y eso se descubrió .
Aquella niña , era yo .
Recuerdo que cuando cumplí doce años , mientras caminaba bajo los arboles de limón , la Raza ( así se llamo mi perra ) jugaba con un gato a medio andar , aquel animal era demasiado feo para mi gusto . Era negro y bastante gordo para ser un gato lo suficientemente ágil que escabuia a la Raza con gran precisión , saltaba y jugaba , ronroneaba y hasta me miraba con cierto recelo , como diciendo : Ni te me acerques porque te puedo arañar .
Pero como mi única preocupación era llegar a casa sin ningún retraso entonces deje a la Raza continuar con el juego y camine lo mas rápido que pude , pero al instante cuando voltee , la Raza estaba detrás mio con una caminada casi victoriosa así que mi siguiente reacción fue observarla .
Pero en el hocico llevaba algo peludo , que a la distancia no había podido distinguir .
Lo mas curioso es que el gato , resulto ser gata porque alrededor del animal se hallaban otros pequeños bultos sin forma , al parecer la gata de tantos golpes había abortado .
Yo la felicite a la Raza , pues fue mi primer crimen deseado pero no ejecutado.
Ese día mi memoria guardo la escena como una podrida imagen que resurge del fondo en el momento menos deseado.
